7 feb. 2005

Un encuentro fortuito para el arte más libre

Una obra de arte es buena si ha nacido 
al impulso de una íntima necesidad.
Las obras de arte son de una infinita soledad (…).
Solamente el amor puede comprenderlas
 y tratarlas y ser justo con ellas.
Rainer María Rilke
Cartas a un joven poeta

La exposición colectiva EnCaja 2005: Arte actual en Canarias ha propiciado un encuentro fortuito entre seis artistas plásticos muy distintos entre sí, todos ellos en plena producción, y cuyas obras recorren un amplio abanico de lenguajes plásticos. Dos vertientes principales dividen a esta particular y entretenida nueva propuesta de la Obra Social de CajaCanarias: abstracción y figuración, aunque con un claro predominio de la primera sobre la segunda. Y si reina, en el conjunto, un sentido abstraccionista simbólico, éste se desenvuelve desde la pintura vitalista de Seca Herrera o el grafismo "bruto" de Óscar Oramas hasta el dibujo sinecdótico de Adrián Ibáñez o las fotografías sinestésicas de David Moratón. Mientras tanto, el apartado figurativo se restringe a dos tentativas tan divergentes como arriesgadas, pues si Víctor Jaubert se propone elevar ciertos aspectos del humor gráfico a un arte mayor, Silvana Losi intenta traer la antigua pintura romana al arte plástico presente.

Pintura barrida
           
Un plano horizontal poblado de texturas suaves, como nubes de colores, y algo más allá, una acumulación que explota y se expande, por efecto de un "barrido". Estridencias cromáticas dispuestas en ritmos alternos a modo de ficticias banderas en movimientos difuminados mediante nuevos "barridos"... Seca Herrera no pinta, barre; barre la pintura recién salida del tubo, extendiéndola con la brocha para alargar su potencial expresivo. Seca Herrera no pinta, barre; pero barre dejando el rastro de lo que barre, hasta llegar a traspasar los límites de la composición donde su pintura permanecía ajustada. Un campo de colores mansos, diluidos y evaporados, y sobre ellos la gran masa saltando por los aires, cual caballo al galope; y más manchas libres; libres de unirse o separarse, de saltar o gritar; libres, en los cuadros de Seca Herrera, de transformarse en lo que el espectador quiera en ellas vislumbrar. 

Grafismo salvaje

Grafismos salvajes, grises y negros –también libres–, formando marañas de largas curvaturas o caminos tortuosos bifurcados y entrecruzados, componen los acrílicos sobre tela o papel de Óscar Oramas: cuadros dinámicos, rítmicos y armónicos, que conectan con el expresionismo abstracto norteamericano y evocan la plástica de Brice Marden, Robert Motherwell, Jackson Pollock, o Ives Kline, entre otros. Pero, Oramas no sólo pretende alimentar ese manifiesto afán expresivo, sino que trata de desenredar las madejas de los hilos de la mente, mediante tramas con las que aspira a sugerir escenas tan reales y cotidianas como un Pueblo de pescadores.

Sinécdoque hiperrealista

Un fragmento concreto de la puerta de una vieja casa y una visión parcial (y frontal) de un lagar de Lanzarote son los dos encuadres seleccionados por Adrián Ibáñez para sus respectivos dibujos a grafito sobre acrílico y, a su vez, sobre aluminio: imágenes extrañas, de rotunda apariencia volumétrica (efecto logrado gracias al concienzudo estudio de luces y sombras), donde los trazos ya no bailan ni saltan, sino que se apaciguan y ordenan, al quedar sometidos a una representación mimética y detallada. Al presentar sus motivos en clave sinecdótica, y no ofrecer una visión completa de éstos, las obras de Ibáñez –tan hiperrealistas en su ejecución– acarician, paradójicamente, la abstracción. No obstante, el autor sí facilita el reconocimiento de los iconos más simbólicos que las conforman, como la cerradura –en alusión a una puerta que invita a entrar–, o las cuerdas, ligadas a los sentimientos más oscuros y reprimidos, a todas las ataduras y condicionamientos del ser humano. Y si la obra de Ibáñez nace de una firme dialéctica (figuración-abstracción, luz-sombra, abertura-opresión...), ante todo busca el reencuentro del hombre consigo mismo y con la naturaleza.

Sonidos visuales

Si la sinécdoque preside y delimita los trabajos de Adrián Ibáñez, otro recurso literario, la sinestesia, origina y determina las imágenes digitales impresas en plóter sobre lienzos de David Moratón. Este artista idea sus obras a partir de sonidos visualizados por él de forma natural, involuntaria y sin esfuerzo, en estados de calma y concentración intensa, y que, por alguna razón, han quedado atrapados, irremediablemente, en su mente: el chirrío de los grillos, el concierto para violín de Jan Sibelius, o el Canto de ballena, título de una imagen con la que pretende transportar al espectador a las profundidades del océano o, en su lectura más trascendente, a la "hondura de su espíritu".

Sátira cáustica           

Entre tanto, y desempolvándose de toda espiritualidad, Víctor Jaubert se instala en una sátira cáustica para tratar de realzar al grado de arte mayor ciertos aspectos del lenguaje caricaturesco tradicional. Sus Madame Mariette o Madame Jossette no recrean ni distorsionan los rasgos de unos personajes de existencia real, sino que personifican a un estereotipo generalizado de mujer, tal vez atemporal, pero inspirada en un modelo de señoras francesas de principios del siglo XX: de alto nivel económico, muy elegantes y acicaladas, en su lucha por vencer el paso del tiempo, y de actitudes altivas, hipócritas o prepotentes, con sus típicas miradas por encima del hombro.

Elegancia romana     

Una elegancia muy distinta es la que reflejan las muchachas retratadas por Silvana Losi, elegancia determinada por la ligereza de sus perfiles o el equilibrio de sus colores claros. No obstante, en su propósito de rescatar el estilo y la técnica del fresco de las pinturas romanas (y especialmente pompeyanas) de los siglos I y II antes de Cristo, Losi crea unos cuadros murales sobre tabla que no superan los límites de un parco artesanado. La artista asume así el riesgo que supone convertir lo antiguo en moderno o lo moderno en antiguo, sacando partido a este equívoco conceptual que envuelve toda su obra.  

Mitologías individuales

EnCaja 2005: Arte actual en Canarias es una muestra colectiva sin tema, argumento o tesis, y donde prima, por tanto, la libertad creadora y la búsqueda de un estilo propio por parte de cada uno de sus integrantes. Artistas, en el umbral de sus trayectorias, que no escatiman en mirar: mirar –en clave poética y analítica– tanto al arte anterior como al entorno cotidiano, y mirar hacia adentro de sí mismos para hundirse en sus mitologías individuales y tratar de sacarlas a flote.

FUENTE BIBLIOGRÁFICA: MORALES JIMÉNEZ, ELENA. "EnCaja: Un encuentro fortuito para el arte más libre". En: Encaja. Arte actual en Canarias. CajaCanarias. Obra Social y Cultural. La Laguna, Tenerife, 2005.